Andrew Krapivin, un estudiante de pregrado de la Universidad de Rutgers, revoluciona la ciencias de la computación al refutar una conjetura de hace 40 años: Creó una tabla hash más rápida de lo que se creía posible. Mientras trabajaba en un proyecto sobre "punteros pequeños" (para optimizar el uso de memoria), Krapivin diseñó una nueva estructura de datos que reduce drásticamente el tiempo de búsqueda y almacenamiento de información.